Cómo plantar lechugas

Si ya plantas tomates en tu jardín, deberías plantar también lechugas. La lechuga es muy fácil de plantar, ocupa poco espacio e incluso puede crecer entre las flores.

Cómo plantar lechugas

La lechuga crece durante muchas semanas en un clima templado en primavera y otoño. Es fácil de meter en el medio y por debajo de vegetales más altos y es perfecta para las macetas.

Suelo, plantación y cuidados

Puedes plantar tus lechugas con más o menos espacio entre ellas, dependiendo de lo grande que quieras que crezcan.

Las plantas de lechuga se adaptan a su separación. Para las plantas más grandes, el espacio necesario máximo se indica en la etiqueta.

Aunque la lechuga crece más rápido a pleno sol, es una de las pocas verduras que tolera algo de sombra. Puedes plantar muchas lechugas en un espacio pequeño, incluso en una maceta. Se puede mezclar con otras plantas más altas, como las tomateras en primavera o hacer crecer una mezcla de diferentes variedades de lechugas.

El suelo debe ser fértil y bien drenado, húmedo y con abundante materia orgánica y un pH entre 6,0 y 7,0. Para comprobar el pH, examina el suelo con un equipo comprado o hazle una prueba al suelo a través de tu oficina regional de Extensión Cooperativa. Deberás abonar de acuerdo a las recomendaciones de las pruebas.

Si no haces un análisis de suelo, puedes asumir que el suelo no es el ideal. Puedes añadir compost rico en nitrógeno o estiércol compostado. La lechuga de hoja necesita nitrógeno para crecer tierna y con hojas nuevas, así que debes fertilizar durante toda la temporada de crecimiento.

En primavera, comienza a plantar las plantas de lechuga aproximadamente un mes antes de la última helada. La lechuga crece mejor dentro de un intervalo de temperatura de 7 a 26 grados C. El clima cálido hace que sean amargas. El frío extremo las congela. Cuando están bien arraigadas, algunos tipos tolerarán una sorprendente cantidad de escarcha.

Cuando hace mucho calor la lechuga florece, una lechuga que ha florecido se vuelve amarga.

Muchos jardineros plantas sus lechugas durante el invierno, ya que ésta aguanta el frío.

El espaciamiento necesario para la lechuga no es una ciencia exacta, pero muchas de ellas agradecen una separación de 15 a 20 cm (dependiendo del tipo, comprueba la etiqueta). Generalmente, debes plantarlas lo suficientemente separadas para que puedan crecer a su tamaño completo. Sin embargo, muchos jardineros de lechuga las plantan mucho más juntas, prefiriendo el sabor de éstas antes de que lleguen a un tamaño completo. Las plantas se adaptan a su separación.

Cómo plantar lechugas en maceta

Las lechugas más tiernas, debes regarlas con agua regularmente durante el tiempo seco. También, es apropiado poner un mantillo para mantener el suelo fresco y húmedo y prevenir las malas hierbas.

Solución de problemas

Las lechugas que se plantan en macetas las puedes plantar solas o mezcladas con flores y hierbas.

Las hojas de lechuga quedan realmente bonitas en el jardín, y además son un excelente plato de ensalada.

Las plagas de lechuga más comunes son los áfidos. Ellos aman a las hojas tiernas y les gusta esconderse en el envés y en la corona de las plantas.

Cosecha y almacenamiento

Se deben recoger primero las hojas exteriores de las plantas de lechuga. Ésta es la mejor forma de obtener un suministro continuo de lechugas en tu jardín.

Puedes coger las hojas exteriores de la lechuga y dejar que el cogollo central te dé más hojas o puedes cortar toda la planta desde la base. Las hojas de lechuga están listas para el consumo en casi cualquier tamaño. Puedes coger las más pequeñas para las ensaladas más tiernas.

Hay mil tipos de lechugas, a que esperas para plantar tu preferida.

Recuerda que las lechugas más dulces se consiguen con climas fríos. Al calentarse el clima, las plantas se destinarán a la semilla. En el momento en que comienzan a estirarse y enviar las semillas a un tallo (llamado perno), las hojas en ese momento se vuelven amargas. Cuando esto empieza a ocurrir, debes recoger todas tus lechugas inmediatamente y tratar de guardarlas en el refrigerador, donde parte de la amargura puede desaparecer.