Poda de actinidia: como y cuando podar kiwis

Actinidia es la planta del kiwi, es un cultivo bastante particular en comparación con otros árboles frutales, porque tiene una postura lianiforme y como todas las enredaderas necesita apoyos sobre los que trepar. Por tanto, la poda de los actinidios debe realizarse teniendo en cuenta esta singularidad desde el momento de la implantación y continuar durante toda la fase de cría con intervenciones específicas.

En los primeros 4 años de vida de la planta, se forma el esqueleto de actinidios, lo que establece la forma en que se entrena la planta. Un estilo de cría típico de este trepador es la estructura de doble pérgola. Sobre los actinidios desarrollados, tras los cuatro años de formación, básicamente se realizan dos intervenciones al año: la poda propiamente dicha durante el invierno y una poda verde de verano, en la que también se adelgazan los botones florales.

Hay que recordar que la planta de kiwi es una especie dioica, de la cual existen individuos masculinos que producen polen y individuos femeninos que darán los frutos. Por tanto, en el momento de la implantación colocaremos al menos un macho cada 6-7 hembras, para asegurar la fructificación, y podremos diferenciar los individuos pertenecientes a los dos géneros.

Poda de la finca: creación de la pérgola doble

La forma de cultivo a dar a las plantas de kiwi debe ser pensada desde el momento de la siembra. La opción más común para esta especie es la pérgola doble, en la que hay un tallo principal de unos 2 metros de altura que luego continúa en dos ramas horizontales (cordones permanentes) de donde parten todas las ramas fructíferas. Para configurar esta estructura, necesita postes de metal o madera siempre que sean resistentes, a unos 5-6 metros de distancia entre sí en una sola hilera de plantas. En cada poste, a una altura de unos 2 metros del suelo, se fija una barra transversal sobre la que se colocan 5 cables metálicos. El alambre central más grueso (una varilla de acero de al menos 0,5 cm de espesor) sostiene los dos cordones permanentes, mientras que los 4 alambres laterales, dos a la derecha y dos a la izquierda, fijados equidistantemente en el travesaño, sostienen los brotes productivos del escalador, que se desarrollan a partir de los cordones permanentes en ambos lados. Visto desde arriba, la apariencia del esqueleto de la planta así organizada se asemeja a un doble panal, pero los brotes productivos caen hacia abajo, curvándose.

Para obtener esta forma, la planta debe realizarse año tras año desde la plantación con las intervenciones de poda de reproducción adecuadas. De hecho, la varilla se corta al implante a unos 50-60 cm del suelo y se coloca un aparato ortopédico al lado. Al año siguiente, de las ramas que se hayan desarrollado entre tanto, se elegirá la más vigorosa y se cortará a 50 cm del suelo, después de eliminar las demás. A partir de este brote se elegirán dos brotes de los que se desarrollen cerca del desmoche, estos se destinarán a formar los cordones permanentes. Luego ataremos estos brotes a la hebra central de la estructura en direcciones opuestas. A medida que crezcan, será necesario atarlos nuevamente al alambre, hasta que se recorten una vez que se haya alcanzado la longitud establecida. La longitud de los cordones permanentes de nuestra pérgola doble debe basarse en la distancia entre cada planta de kiwi en la fila.

Con el tiempo, los brotes se desarrollarán en los cordones permanentes, que luego se convertirán en los brotes productivos sobre los que recolectaremos los frutos. Los brotes que, en cambio, se desarrollan en el tallo principal deben cortarse todos en la base, porque crecerían rápidamente al eliminar la energía de los cordones permanentes.

Una variante de esta estructura de doble pérgola es la de un solo cordón permanente, para lo cual cada planta tiene solo uno en un solo sentido, hasta unos 3 metros de largo.

Cuándo podar los kiwis

La poda de producción de Actinidia se realiza en invierno en secano y en verano en verde. Ambos momentos tienen su particular importancia. Como ocurre con muchas otras plantas del huerta También para el kiwi la mejor época para cortar las ramas es el invierno, aprovechando el descanso vegetativo, sobre todo hacia la llegada de la primavera, para no exponer demasiado los cortes a las heladas. Por este motivo, la mejor época para la poda es febrero, dependiendo de la zona climática, los trabajos se pueden adelantar hacia enero o aplazar a principios de marzo. La poda en verde, por su parte, tiene como operación importante el aclareo de los botones florales, por lo que se realiza cuando estos aparecen, durante la época estival.

Poda de producción de actinidia

Poda seca de invierno. Con la poda de invierno, los brotes productivos se adelgazan para que se mantengan a unos 30-40 cm de distancia entre sí. Los restantes deben atarse a los hilos para que permanezcan paralelos entre sí.

Poda verde de verano. Sobre el verde, una intervención importante es el adelgazamiento de los botones florales, que consiste en eliminar los sobrantes y los aplanados, porque darían origen a kiwis deformados. Cuando notes un grupo de 3 botones florales tienes que quitar los dos laterales para mejorar el tamaño del kiwi central, que se originará a partir de la flor restante. El aclareo en la agricultura ecológica es prácticamente solo manual.

Criterios importantes en la poda de actinidia.

  • En actinidia criados con doble pérgola se deben mantener siempre los cordones permanentes, como extensiones horizontales del tallo, y los brotes productivos deben partir de estos.
  • Con la poda en seco, los brotes productivos deben renovarse tanto como sea posible, eligiendo los que se van a dejar y pellizcándolos a 15-20 yemas.
  • Los brotes que ofrecen mejores producciones son los que están mejor expuestos al sol, por lo que es necesario evitar crear zonas de amontonamiento de ramas.
  • Las plantas masculinas deben podarse más ligeramente que las femeninas, aproximadamente un 30-40% menos.

Una precaución que se aplica a todas las especies, y por tanto también a los actinidios, es cuidar la limpieza de las herramientas de corte, que también deben ser desinfectadas en caso de que algunos ejemplares hayan presentado síntomas de cáncer bacteriano u otras patologías. Además, los cortes deben estar limpios, no dañados, también porque la actinidia no tiene una gran capacidad de cicatrización. Los cortes deben estar por encima de las gemas y en ángulo en la dirección de las gemas. Por último, recuerda no exagerar los cortes, aunque sea una especie a podar mucho, para evitar grandes reacciones de rebrote vegetativo.

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